¿Justicia revolucionaria?




Hablemos de la justicia bolchevique, tema para nada fácil. El partido bolchevique impuso a espaldas de los trabajadores y campesinos una figura jurídica (de las muchas que tuvo) llamada “tribunales volantes” para las ejecuciones en masa sobre el terreno. Una especie de justicia itinerante con la que no solo se persiguió, torturó y aniquiló a los zaristas y burgueses, sino también a los que hicieron la revolución, los trabajadores y campesinos. Aquella historia de los muertos en manos de la Cheka se mantiene en silencio y establecer números fidedignos es una tarea casi imposible por la falta de acceso a documentos y todo el trabajo de silenciamiento intelectual que operó desde 1917 hasta la actualidad. Utilicemos la siguiente estadística que aporta Baynac sobre algunos números que lograron filtrarse en 1924 y que según la dispersa bibliografía no estaría muy lejos de la realidad: 

El profesor Sarolea ha publicado una serie de artículos sobre Rusia en el periódico de Edimburgo The Scotchmann; en el capítulo destinado al Terror, aborda las estadísticas de la muerte (n° 7, noviembre de 1923). He aquí la cifra de los crímenes bolcheviques que aporta: 28 obispos, 1219 sacerdotes, 6000 profesores y maestros, 9000 médicos, 54000 oficiales, 260000 soldados, 70000 policías, 12950 propietarios, 355250 intelectuales y profesiones liberales, 193000 obreros, 815000 campesinos.

Es notoria e iluminadora la conclusión que puede hacerse de estos números. Para los bolcheviques (y todos sus hurreros) el terror rojo significaba hacer justicia para la revolución obrera y campesina - vociferaban extasiados-, pero en la práctica era una revolución que paradógicamente mataba más obreros y campesinos que a burgueses o policías. Una justicia de este tipo acumula con el tiempo hábitos y tendencias contraproducentes para cualquier causa noble. Entonces, cuando nos dicen que hay que repetir lo que hicieron los bolcheviques para tomar el poder y, en este caso, hacer justicia, el que tenga dos dedos de frente que se permita reflexionar sobre esa dudosa propuesta, más si es un obrero y campesino, claro está.

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